Cambiando el paradigma, también se alquila

Pretendemos referirnos al rol determinante que debería jugar el alquiler en políticas de vivienda.

Pretendemos referirnos al rol determinante que debería jugar el alquiler en políticas de vivienda.

En 2015, alrededor de un quinto de los hogares uruguayos alquilaba su vivienda, un proporción que como lo dice la CAF       sitúa a Uruguay en la mitad de la tabla de la región y debajo del promedio de países de la Unión Europea. En una primera respuesta, rápida, uno se mostraría proclive a pensar que en los países desarrollados, habría mucho más propietarios que arrendatarios y la cosa no es tan así.

Obviamente y volviendo a nuestro país, muchos alquilan por no tener recursos para comprar y no tener las garantías suficientes para acceder a un préstamo bancario y pagar una cuota.

En ese contexto sería esperable que el alquiler  fuera más común entre los hogares de menores ingresos. Sin embargo no es tan lineal. La proporción de hogares que alquilan   es dos puntos menor en el primer quintil de ingresos que en el último. Sucede que en los sectores de bajos ingresos, no solo es inviable comprar, sino también se torna difícil alquilar.

Ingresos bajos, inestabilidad e informalidad laboral dificultan el acceso al alquiler y de allí a morar en un asentamiento, hay un paso. Cierra, sin duda.

Es por ello que los asentamientos han crecido y hoy siguen estables, con condiciones de vida indignas.

En países con mayor ingreso por habitante, en Europa y USA, el alquiler cumple un rol fundamental en las políticas de vivienda, mientras que en América Latina el sesgo ha sido hacia la propiedad, sobre todo vivienda nueva, dejando de lado el alquiler como opción, aunque esta postura estaría virando.

También te puede interesar: Espacio urbano

Hoy la rotación de empleos es más normal, la estabilidad en las parejas no luce con la consistencia de otrora, la juventud se independiza y no quiere estar atada a una propiedad y un barrio por siempre, todos aspectos que están incidiendo para que el alquiler  recobre vigencia.

En países desarrollados como Nueva Zelanda, Gran Bretaña, las transferencias del Estado para ayudar a los hogares a pagar el alquiler alcanzan a más del 10% de la población. En USA alrededor de 2 millones de hogares de bajos ingresos reciben algún tipo de ayuda del gobierno para pagar el alquiler de su vivienda.

Pero además cuando se quiere la calidad de propietario, se construyen viviendas en áreas de la periferia, donde el suelo es más barato, pero se está lejos de las oportunidades que ofrece un lugar más céntrico, tanto sea en enseñanza, salud, oportunidades laborales, transporte, etc…Y todo ello sería posible si el alquiler fuera una alternativa.

Hay otra razón poderosa, que nuestro querido Julio Villamide siempre hacía hincapié. Subsidiar alquileres es más barato que construir viviendas nuevas y por lo tanto garantiza acceso a la vivienda a un mayor número de hogares.

Tal vez el déficit crónico habitacional que padecemos, tiene sus raíces en la profundización de la propiedad de las viviendas, descartando el alquiler como alternativa.

En la actualidad se expandieron las garantías para alquilar, alcanzando a miles de hogares.

Lógicamente el subsidio al alquiler tiene que venir acompañado de una oferta de vivienda flexible, que permita ocuparse de la incipiente demanda.

Por eso siempre estamos reclamando desregular la ley de vivienda promovida, para que no solamente alquile el promotor la vivienda, sino además permitir a inversores comprar para luego incluir dicha unidad en la oferta de alquiler, permitiendo además ensanchar dicha oferta lo que significa por añadidura, pagar un alquiler racional. Las trabas que se conocen, han ralentizado la opción al inversor.

Hemos dado un panorama somero, pero el tema da mérito a que se produzca un cambio cultural en nuestro país y de esa manera, lograr ir disminuyendo asentamientos, mácula que erosiona la calidad de vida de la gente.     

Aníbal Durán                           

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Cambiando el paradigma, también se alquila

Pretendemos referirnos al rol determinante que debería jugar el alquiler en políticas de vivienda.

Pretendemos referirnos al rol determinante que debería jugar el alquiler en políticas de vivienda.

En 2015, alrededor de un quinto de los hogares uruguayos alquilaba su vivienda, un proporción que como lo dice la CAF       sitúa a Uruguay en la mitad de la tabla de la región y debajo del promedio de países de la Unión Europea. En una primera respuesta, rápida, uno se mostraría proclive a pensar que en los países desarrollados, habría mucho más propietarios que arrendatarios y la cosa no es tan así.

Obviamente y volviendo a nuestro país, muchos alquilan por no tener recursos para comprar y no tener las garantías suficientes para acceder a un préstamo bancario y pagar una cuota.

En ese contexto sería esperable que el alquiler  fuera más común entre los hogares de menores ingresos. Sin embargo no es tan lineal. La proporción de hogares que alquilan   es dos puntos menor en el primer quintil de ingresos que en el último. Sucede que en los sectores de bajos ingresos, no solo es inviable comprar, sino también se torna difícil alquilar.

Ingresos bajos, inestabilidad e informalidad laboral dificultan el acceso al alquiler y de allí a morar en un asentamiento, hay un paso. Cierra, sin duda.

Es por ello que los asentamientos han crecido y hoy siguen estables, con condiciones de vida indignas.

En países con mayor ingreso por habitante, en Europa y USA, el alquiler cumple un rol fundamental en las políticas de vivienda, mientras que en América Latina el sesgo ha sido hacia la propiedad, sobre todo vivienda nueva, dejando de lado el alquiler como opción, aunque esta postura estaría virando.

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Hoy la rotación de empleos es más normal, la estabilidad en las parejas no luce con la consistencia de otrora, la juventud se independiza y no quiere estar atada a una propiedad y un barrio por siempre, todos aspectos que están incidiendo para que el alquiler  recobre vigencia.

En países desarrollados como Nueva Zelanda, Gran Bretaña, las transferencias del Estado para ayudar a los hogares a pagar el alquiler alcanzan a más del 10% de la población. En USA alrededor de 2 millones de hogares de bajos ingresos reciben algún tipo de ayuda del gobierno para pagar el alquiler de su vivienda.

Pero además cuando se quiere la calidad de propietario, se construyen viviendas en áreas de la periferia, donde el suelo es más barato, pero se está lejos de las oportunidades que ofrece un lugar más céntrico, tanto sea en enseñanza, salud, oportunidades laborales, transporte, etc…Y todo ello sería posible si el alquiler fuera una alternativa.

Hay otra razón poderosa, que nuestro querido Julio Villamide siempre hacía hincapié. Subsidiar alquileres es más barato que construir viviendas nuevas y por lo tanto garantiza acceso a la vivienda a un mayor número de hogares.

Tal vez el déficit crónico habitacional que padecemos, tiene sus raíces en la profundización de la propiedad de las viviendas, descartando el alquiler como alternativa.

En la actualidad se expandieron las garantías para alquilar, alcanzando a miles de hogares.

Lógicamente el subsidio al alquiler tiene que venir acompañado de una oferta de vivienda flexible, que permita ocuparse de la incipiente demanda.

Por eso siempre estamos reclamando desregular la ley de vivienda promovida, para que no solamente alquile el promotor la vivienda, sino además permitir a inversores comprar para luego incluir dicha unidad en la oferta de alquiler, permitiendo además ensanchar dicha oferta lo que significa por añadidura, pagar un alquiler racional. Las trabas que se conocen, han ralentizado la opción al inversor.

Hemos dado un panorama somero, pero el tema da mérito a que se produzca un cambio cultural en nuestro país y de esa manera, lograr ir disminuyendo asentamientos, mácula que erosiona la calidad de vida de la gente.     

Aníbal Durán                           

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